domingo, 17 de diciembre de 2017

Últimos libros que he sacado de la biblioteca (IMM #18)

¡Hola lectores!

Hoy os traigo un In my mailbox más especial ya que no son libros que haya comprado, sino que los saqué hace poco de la biblioteca. Como dije en la entrada anterior de esta sección, estoy intentando no comprar más libros hasta que termine los que tengo pendientes en la estantería. Aunque claro, ahora llega Navidad y ya se sabe lo que pasa...




Tierra sin hombres, Inma Chacón: Lo leí hace poco y lo disfruté como una enana, podéis ver la reseña aquí. Tiene una portada preciosa y no pude resistirme a hacerle una buena sesión de fotos. 



La vegetariana, Han Kang: que también está ya leído y ha resultado ser una grata sorpresa, no sabía qué me iba a encontrar pero desde luego es una historia que rompe esquemas. La portada me descolocó mucho ya que tiene la sinopsis por delante y la imagen por detrás, cuando suele ser al revés. Podéis ver la reseña aquí.




Cuentos de amor, Junichiro Tanizaki: que me parece que tiene una portada también preciosa. Después de leer Las hermanas Makioka de este autor, me quedé con ganas de volver a probar. Esta recopilación de relatos amorosos y eróticos me llamó mucho la atención sobre todo por las buenas críticas que había recibido. Como no suelo leer muchos relatos, y parecían tener algo de erótica, me animé. Realmente llevaba expectativas pero la verdad es que lo he dejado a medias. Leí 4-5 relatos y no me transmitieron nada. Este hombre tiene una capacidad descriptiva enorme, eso es cierto, pero las historias en sí me parecían bastante vacías y sentía que no me estaban aportando nada, así que lo abandoné. Una pena.

martes, 12 de diciembre de 2017

Reseña: Yo te miro, Irene Cao

Resultado de imagen de yo te miro irene caoTítulo: Yo te miro
Autora: Irene Cao
Editorial: Punto de lectura
Número de páginas: 344
ISBN: 9788466331715
Precio: 6,6 €
Puntuación: 5
Trilogía de los sentidos:
1. Yo te miro
2. Yo te siento
3. Yo te quiero

Si se pudiese capturar el placer, Elena lo haría con los ojos. Tiene veintinueve años, una belleza inocente y descarada y aún desconoce la pasión. Su mundo está hecho de arte y colores, los del fresco que está restaurando en Venecia, la mágica ciudad que la vio nacer.
Hasta que encuentra a Leonardo, un chef de fama internacional que irrumpe en su vida y le da un vuelco a su historia de amor en ciernes con Filippo, a la idea que siempre ha tenido de sí misma y, sobre todo, a su manera de vivir el sexo. Porque Leonardo, inquilino inesperado en el palacio en el que ella trabaja, llega para abrir las puertas de un paraíso inexplorado del que solo él posee las llaves.



He leído este libro por un reto que me propuse para este año, y era ya una de las últimas categorías porque me ha costado mucho animarme con un libro erótico que pareciera, al menos, aceptable. 

Yo te miro para mí ha sido una lectura bastante mala, no puedo suavizarlo, aunque no tan terrible para tratarse de erótica, género en el que hay tanta basura que es casi imposible encontrar un libro bueno, aunque ese ya es otro tema. 
La historia es típica a más no poder: Elena es una mujer bastante mojigata, típica protagonista un tanto asocial, tímida y poco femenina, llena de tabúes en lo que se refiere al sexo y a su propio cuerpo, con la típica amiga alocada y divertida que hace todo lo posible por sacarla de casa: Gaia. 

Resultado de imagenLeonardo es el galán en cuestión, el típico hombre que tiene un montón de amantes pero que nunca se ha enamorado, misterioso, que no habla de su pasado
y que parece tener muchos secretos y misterios que lo hacen ser como es.

En fin, ya os lo podéis imaginar, ¿no?
El libro tiene poca chicha, menos mal que se lee muy rápido y no se hace pesado. Básicamente es un triángulo amoroso entre Elena, Leonardo y un amigo de la juventud de Elena que empieza a ser algo más, pero desde la primera página ya sabemos con quién acabará la protagonista al final de los libros. Y sí, eso es todo, aderezado con escenas de sexo que es lo único mínimamente interesante que tiene el libro.

Las escenas de sexo no están nada mal, bien narradas y algunas de ellas muy eróticas, y lo más importante es que no están metidas por rellenar ni resultan cansinas, sino que están en su justa medida y tienen justificación -excepto alguna suelta, al principio, que a mí me pareció lo más irreal que te puedas imaginar-. Sin embargo, la relación entre Elena y Leonardo no me ha gustado ni una pizca. 

Me parece perfecto que Leonardo quiera enseñarle a Elena una nueva forma de ver el sexo y de verse a sí misma, que lleve las riendas de la relación y que ella se deje llevar y haga todo lo que él le pide, siempre que sea en el plano sexual. El problema es que no es sólo en el plano sexual. Elena tiene un nivel de dependencia de Leonardo preocupante. Influye en todos los aspectos de su vida, pero demasiado. Cuando Leonardo le pide que haga algo, ella tira por tierra todos sus principios y lo hace sin dudar. Es como si le anulara la personalidad. Ejemplos de esto son que Elena era vegetariana y abstemia y Leonardo prácticamente la obliga a comer carne y a beber alcohol, aunque tampoco es que ella oponga mucha resistencia. Esto está enfocado como que Leonardo quiere que ella se suelte, que disfrute de la vida, que tenga más amor propio. Me parece maravilloso, simplemente no veo la conexión entre eso y beber o comer carne. En fin, eran cosas que me parecía que estaban fuera de lugar. 

No puedo resaltar ni la pluma ni la ambientación, pues aunque transcurre en Venecia, me han faltado descripciones, no he conseguido impregnarme del ambiente. Lo mismo con la forma de narrar de la autora, que era bastante plana y no me ha conseguido transmitir nada. 


En resumen: Yo te miro ha sido un libro bastante mediocre, sin nada demasiado destacable más allá de que se deja leer y no resulta un suplicio, con una historia de amor típica y una relación entre los protagonistas que en muchos aspectos me ha parecido excesiva. 
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jueves, 7 de diciembre de 2017

TTLG #22: Relaciones tóxicas en la literatura juvenil



¡Hola lectores!

Hace un tiempo estuve hablando en una entrada de esta sección de Cosas que odio de los libros románticos, y el último punto que mencionaba era las relaciones tóxicas que parece que se están poniendo de moda últimamente, sobre todo en la literatura juvenil y Young Adult.

Aunque ya di mi opinión al respecto, cada vez tengo más claro que este tema se merece una entrada en exclusiva - y hasta más-.
En fin, creo que muchos habréis oído hablar de libros como 50 sombras de Grey, After, Bad boy's girl o La princesa de papel -que está ahora por todas partes- libros románticos/eróticos juveniles. Personalmente sólo he leído el primero que menciono, pero he visto reseñas a patadas y hasta leído partes de los otros, y creo que tengo una idea más o menos clara de lo que me voy a encontrar.

Resultado de imagen de young adults booksSinceramente, alucino. Alucino que haya gente que pueda escribir cosas así, y encima que sean un exitazo. No me parece mal que escribas una relación machista, obsesiva, que roza el maltrato psicológico, pero el problema de estos libros es que no escriben sobre eso para denunciarlo, sino que lo venden como una relación normal entre adolescentes, una preciosa historia de amor, la que cualquiera desearía y debería tener. Bueno, es cierto que cada uno puede escribir sobre lo que le de la gana y como le de la gana, pero me parece que hay que tener un poquito de cabeza.
Para empezar, estás escribiendo literatura juvenil. JUVENIL. Yo leo esos libros, y me considero lo suficientemente madura como para diferenciar una relación sana de la que no lo es. Pero una niña de trece o catorce años lee esto, y lee cien libros con relaciones como estas, y pasa a pensar que es lo normal, pasa a querer tener una relación como esas.


Por favor, que es que parece que estamos yendo para atrás. El libro podrá enganchar y todo lo que tú quieras pero, ¿de verdad alguien quiere tener una relación así?
Hace poco leí algún fragmento de La princesa de papel en una reseña, y ya no era sólo la relación entre las protagonistas, sino que la autora -o autoras- soltaban cada perlita machista hasta decir basta en la propia narración, y se quedaban tan anchas ellas, olé, como si fueran verdades universales.
Claro, es súper romántico que el tío te prohíba ir al ginecólogo porque se pone celoso. O que te prohíba hablar con otros chicos porque también se pone celoso. O que te controle día y noche como el señor Grey, que sepa a dónde vas y a dónde no, que controle lo que comes, lo que vistes, el coche que conduces. O que te ignore y te trate como un trapo y después vaya a reconciliarse contigo.
En fin, esto no es normal, esto es maltrato, y de verdad que no tiene otro nombre.

La gente que escribe esto ya no sé por dónde pillarla, de verdad. No sé si están de guasa, si lo escriben en plan irónico o si van en serio, pero si van en serio tenemos un problema muy gordo, porque hay millones de lectores que alaban estos libros y a sus protagonistas masculinos, cosa que yo no me explico.

En fin, me ha quedado una entrada un poco dramática, pero es que me indigno mucho hablando de este tema. Seamos un poco críticos, por favor, y aprendamos a diferenciar que no todo lo que aparece en los libros lo queremos para nuestra vida personal.


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